
La realidad siempre supera a la ficción, especialmente cuando se trata de planes de fuga carcelarios. Lo que estaba pensado para ser una huida limpia y sigilosa hacia la libertad se convirtió, en cuestión de minutos, en un rescate ridículo, doloroso y sumamente bochornoso.
Un recluso de una prisión estatal en el estado de Goiás, Brasil, protagonizó uno de los intentos de fuga más inusuales del año. Tras lograr perforar un agujero en la pared de hormigón de su celda con un tubo de metal de las duchas, el reo calculó mal el diámetro de su propia fisonomía. El resultado: quedó completamente atrapado a mitad del torso, con las piernas colgando en el interior de la celda y el pecho sobresaliendo hacia el patio exterior, bajo la mirada atónita de los guardias de seguridad.
El Incidente: La Trampa de Concreto
El recluso, cuya identidad se mantiene bajo reserva por las autoridades pero que es conocido por su complexión robusta, aprovechó la oscuridad de la noche para llevar a cabo su plan junto a un compañero de celda. El primer prisionero, de contextura mucho más delgada, logró deslizarse por la estrecha apertura sin mayores contratiempos y ganó el patio, logrando saltar el muro perimetral.
Animado por el éxito de su compañero, el segundo reo decidió seguirle los pasos e introdujo primero la cabeza y los brazos. Sin embargo, al intentar pasar la caja torácica y los hombros, el rozamiento con el concreto rugoso y la falta de espacio jugaron en su contra. El hombre quedó encajado a la altura de las costillas.
Al darse cuenta de que no podía avanzar ni retroceder, el pánico se apoderó de él. Sus gritos de dolor e impotencia alertaron de inmediato a los custodios que patrullaban el área externa del penal.
El Despliegue de los Guardias y el Cuerpo de Bomberos
Al llegar al sector del patio trasero, los agentes de la policía militar se encontraron con una escena surrealista: el torso desnudo de un recluso sobresalía de la pared, suspendido en el aire a un metro del suelo. Para evitar que el peso de su propio cuerpo le causara lesiones en la columna o asfixia por compresión, los guardias tuvieron que improvisar rápidamente colocando una pequeña silla de madera debajo de sus brazos para que pudiera apoyarse.
La situación requirió la intervención inmediata de los bomberos locales debido a la complejidad del rescate: